¿A qué huele la naturaleza?

Hace unos días asistí a la presentación de Silvestre, la última colonia creada por Bravanariz y quedé gratamente sorprendida por la propuesta olfativa, sin duda una de las más disruptivas y originales del panorama internacional. Pero antes de contaros cosas de Silvestre quiero hablaros de Bravanariz y su creador: el artista y creador escénico contemporáneo Ernesto Collado. Su abuelo, José Collado Herrero, fue un importante químico perfumista Barcelonés, que trabajó para algunas de las más importantes marcas de cosmética del país, a principios del siglo XX (Danna, Myrurgia, Luque de Tena). A pesar de que a penas lo conoció, Ernesto guarda un intenso recuerdo de sus veranos de infancia, rodeado de haces de lavandín recién segado y listo para destilar, junto a enormes alambiques de cobre humeantes.

EL AROMA DE L’EMPORDÀ
Pero la curiosidad por el mundo de los aromas no despertó con fuerza en Ernesto hasta que le diagnosticaron una curiosa e incómoda extravagancia neuronal llamada fantosmia o alucinación olfativa. Su nariz no era capaz de distinguir entre diferentes tipos de rosa, como su abuelo, pero su cerebro era capaz de crear olores que no existían. A partir de ese momento, Ernesto se documentó sobre glándulas, viajes neuronales, familias olfativas y notas aromáticas, y empezó a cuestionarse a qué olía su realidad. Al vivir en el Empordà y realizar largos paseos con asiduidad, lo primero que buscó fue el aroma de los paisajes de esta famosa comarca catalana: una combinación olfativa entre el Pirineo y el Mediterráneo.
Con un pequeño alambique, comenzó a producir los primeros aceites esenciales e hidrolatos, que extraía de las plantas, cortezas y musgos que recolectaba durante sus largos paseos. Desde el inicio, su objetivo fue fijar todos esos aromas sin aditivos de ningún tipo y compartirlos con las personas de su entorno para comprobar que a todos les provocaba la misma sensación agradable.

Ernesto Collado

UNA COLONIA DIFERENTE
La composición de la colonia Silvestre “está basada en una formula original 100% natural de mi abuelo, que creó para mi abuela en 1923. Jamás se lanzó al mercado, pero enamoró a mi abuela de por vida y perfumó a su familia durante años. Sobre esta base cítrica, típicamente española, hemos trabajado para darle nuestro personal toque asilvestrado, añadiendo pino y enebro y jugando con tinturas e de romero recolectado de forma silvestre en su entorno natural”, nos cuenta Ernesto.
El resultado es una colonia amable y familiar a la vez que original. Reconocible y sorprendente a un mismo tiempo, que te transporta al campo y transmite la misma sensación de frescura y bienestar que un paseo matinal por el monte. Su composición 100% natural, hecha a base de aceites esenciales de altísima calidad, extraídos de plantas, frutos y maderas. Su condición de Eau de Cologne, suave y ligera, permite disfrutar de sus beneficios naturales en cualquier momento del día.

El personaje, creado por el artista Joan Tarragó (colaborador de la marca desde sus inicios y diseñador de su logo) para las etiquetas, representa a la perfección el espíritu de la colonia; está inspirado en los personajes tradicionales de algunas regiones rurales y montañosas de Europa. En España, tenemos los hombres musgo de Béjar o los zarramacos de Siló y Mecerreyes. Pero hay muchos más en Italia, Suiza, Bulgaria y Finlandia. Existe un precioso libro titulado Wilder Mann, de Charles Fréger que ilustra fotográficamente estos curiosos personajes que tocan, en nuestro interior, teclas largamente olvidadas. Estos “hombres salvajes”, cubiertos de plantas o con pieles de animales, representan y celebran nuestro antiguo vínculo con lo salvaje, nuestra olvidada comunión con la Naturaleza. ¡Tenéis que probarla! ¡Os encantará!

Precio: 45€ / 200ml
https://www.bravanariz.com